Esta es tu pagina...

si estas fuera de casa ...si la distancia te atrapo en otro tiempo ,si los olores no son los tuyos pero te resultan conocidos , si estas entre volver y no volver,si el acento te mata, si la rutina te cansa, si estar en casa es lo que mas queres en este mundo, si ya nadie sabe de donde sos, si todo el mundo que te oye te dice que sos tan dulce...
Si te pasan esasa cosas y muchas mas que seguro me contaras ..esta es tu pagina ,porque es mía y tuya y de todos los que tengamos el corazon mirando al sur ,pero la cabeza mirando a esta que ahora tambien es mi tierra.
Porque se que Zaragoza y yo nos elegimos mutuamente....

sábado, 29 de marzo de 2008

ESTO QUE LES PASO ES UN RELATO DE COMO VIVE UN ARGENTINO ( QUE SOLO LE IMPORTA LEVANTARSE MINAS ,LA CRISIS DEL CAMPO) ...
Escrito por León Casanova, 2008-03-27



DOS DIAS CON EL CAMPO...

Al aire libre siempre es mejor. Nada de Planetario. Nada de Palermo, Rosedal, Plaza Francia, guitarritas de Silvitos Rodríguez truchos, Recoleta, Plaza Serrano. Nada de mates, querido, eso era antes, cuando la moda eran las Topper blancas; ahora no podés comer si no tenés cacerola.

Conocí a mi primer amor en un escrache en Villa Urquiza, cuando tenía 14 años. Nos miramos mientras tirábamos bombuchas de pintura roja al frente de la casa de un médico que firmaba partidas truchas en la dictadura. Yo tenía una remera del “Che” y ni la más puta idea de lo que era la revolución; ella unas calzas profundas y plena conciencia de lo que portaba en ellas.

Se llamaba Paula, Paulita. Yo le llevaba quince centímetros de altura y ella a mí cinco años. Durante dos semanas nos juntamos casi todas las tardes en su casa de Belgrano. Tomábamos mates y escuchábamos discos de Los Redondos y The Doors. Tenía las paredes de su cuarto decoradas con las huellas de sus manos en distintos colores, y una tarde, entre todas esas manos, tuve mi primera vez. Recuerdo que me volví parado en un colectivo vacío, con una sonrisa magistral como las calzas de Paulita. A partir de aquel día me hice de izquierda como quien se hacía de Boca por Maradona, de River por el Enzo o, aun peor, de los Bulls por Michael Jordan.

Dolina (ya se me pasó la época en que creía que Dolina era un grande) dijo una vez que todo lo que los hombres hacen, lo hacen para levantarse una mina. Yo no generalizaría, yo diría: todo lo que yo hice en mi vida lo hice para levantarme una mina. Jugué al fútbol, fui a la escuela, falté a la escuela, estudié periodismo, intenté con letras, tuve una banda, paré en una esquina...y tengo un blog: todo para levantarme minas.

El martes pasado salí del laburo y cuando agarré Diagonal Norte me encontré con el derrumbe de miles de alacenas en plena avenida. De lejos vi cómo se me venía encima un malón enfurecido golpeando cacerolas. Me senté en un banco de Plaza de Mayo a esperarlo. Sorprendido, alucinado, la vi acercarse. Pollera larga y verde, remera blanca, sandalias haciendo juego y un cartel sobre el pecho que decía “Estoy con el campo”; rulos rubios hasta el hombro, ojos celestes y fina estampa de estudiante de la UCA. Tenía que aprovechar, probablemente no nos hubiésemos cruzado ninguna otra noche en ningún otro lugar. Me paré en el banco y le ofrecí la mano para que se subiera y sacara fotos desde ahí con su cámara digital.

- Muchas gracias.
- León.
- María Soledad.
- ¿Me sacás una foto?
- Dale, ¿no tenés cacerola?
- No, acabo de salir del laburo.

Me prestó su cacerola y su cuchara de madera y me bajé del banco. Crucé hasta la mitad de la calle y con la Catedral de fondo hice unos toquecitos a lo Tito Puente. Ella se reía allá, en la altura del banco de la plaza.

Volví, nos sentamos, me mostró las fotos y me contó de su padre, que tiene campos en Doblas, La Pampa. Yo le dije que la madre de mi mejor amigo era de allá y también tenía campos (y es verdad). Después le pasé mi mail y mi número de celular; ella me dio el suyo. La saludé con un beso en la mejilla y nos abrazamos.

- Un gusto- me dijo.
- Te llamo- le contesté.

Ayer la llamé un par de veces y no me atendió. Hoy le mandé un mensaje de texto durante el discurso de Cristina y, a los cinco minutos, tuve respuesta. Has recibido un nuevo mensaje de texto de: María Soledad. Dejé el teléfono sobre mi escritorio y no me animé a leer el sms hasta unos minutos después. La emoción del triunfo, adrenalina. Esta buena racha me asombra, las coloradas no son yeta un carajo, todo sigue en orden. Respiré hondo y agarré mi celular: leer.

“Esta noche a las 8 apagón nacional en repudio a la Kretina y a favor del campo”.

Me tomé un minuto para pensar: responder.

“Si te gusta sin luz no hay problema, yo también soy algo tímido. ¿A las 8 en tu casa?”

Hoy -y no se me vengan encima con comentarios políticos (aclaración al pedo, si algo no sobra en este blog son comentarios)- estoy con el campo. Apaguemos todo, al menos por un rato.

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